10/10/13

El experimento Berlensky-Shears

El experimento Berlensky-
Shears, manipulación del hombre
para covertirlo en una bestia.
Lo que sucedió en 1958 en un
laboratorio subterráneo cercano a
Boulder (Colorado) permanecerá
probablemente para siempre sumido
en la bruma del misterio. Sin
embargo, testimonios y conjeturas de
testigos y supervivientes han
permitido que algunos miembros del
Ejército de los Estados Unidos de
América reconstruyan con cierta
verosimilitud lo acontecido.
El físico Thomas Berlensky y el biólogo
Mark Shears llevaban años
investigando los efectos de ciertos
tipos de ondas sonoras sobre el
organismo humano, especialmente el
cerebro. Sus experimentos mostraban
que determinadas frecuencias podían
afectar los tejidos orgánicos de las
más variadas formas y esto captó
inmediatamente la atención del
Ejército norteamericano. Se les
ofrecieron unas instalaciones
militares donde llevar a cabo sus
investigaciones y una suculenta
subvención con la que financiarlas.
En pocos meses, el laboratorio era
operativo y funcionaba a pleno
rendimiento. Berlensky y Shears
comenzaron por seleccionar soldados
voluntarios para crear dos grupos de
veinticinco personas con los que
comenzar sus experimentos con
frecuencias alejadas del umbral de
percepción humano. Para ello,
alojaron a los primeros sujetos en un
dormitorio común que era
bombardeado durante la noche con
frecuencias de todo tipo. El segundo
grupo fue alojado en un dormitorio
de iguales características
completamente blindado a todo tipo
de sonidos externos. A todos los
sujetos se les dijo que el experimento
pretendía investigar la dinámica de
grupo en las tripulaciones de
submarinos.
Los experimentadores comenzaron a
emitir sonidos de frecuencia tanto
superior como inferior al espectro
audible cada noche durante un mes.
Los soldados ocupaban los días
confinados en sus instalaciones sin
tener la menor conciencia de ello.
Para ocupar su tiempo, se les
pasaban diversos tests y se les hacía
interpretar diversos roles
relacionados con la dotación de los
submarinos de la Marina
norteamericana. El personal del
laboratorio iba apuntando
concienzudamente los datos relativos
a los sonidos que se empleaban cada
noche en el dormitorio del grupo
experimental y seguía todos sus
movimientos por un circuito cerrado
de televisión. En el día 34 del
experimento sucedió algo anormal.
Dos soldados comenzaron una pelea
en el grupo experimental. Al poco
tiempo, prácticamente todo el grupo
participaba en ella. Los
experimentadores observaron
sobrecogidos como el nivel de
violencia empleada por los soldados
en la pelea alcanzaba cotas
absolutamente desmedidas. A pesar
de carecer de ellas, se utilizaron todo
tipo de objetos como armas. Algunos
soldados se autoagredían de las
formas más brutales. Otros seguían
golpeando y mutilando los cadáveres
de sus compañeros. Se
desmembraron cuerpos y se practicó
el canibalismo. Cuando se enviaron
guardias armados para poner fin a la
lucha, estos fueron salvajemente
agredidos y reducidos. Finalmente,
cincuenta hombres armados pudieron
entrar en las instalaciones del grupo
experimental y reducir a los escasos
supervivientes enloquecidos. Como
resultado del experimento Berlensky/
Shears, diecinueve hombres habían
muerto y seis tuvieron daños
cerebrales irreversibles.
Tras el incidente, el ejército puso en
marcha diversos protocolos de
seguridad que prohibieron toda
alusión a los resultados, los motivos o
las consecuencias del experimento.
Berlinsky y Shears murieron sin haber
roto jamás su voto de silencio.
Probablemente jamás se sabrá qué
fue lo que llevó a aquellos veinticinco
hombres a convertirse en bestias
sanguinarias tras un mes de estar
sometidos a bombardeos sónicos de
subfrecuencias. Quizá es mejor que
sea así.
Fuente: rincondelmisterio