27/4/14

EL TIEMPO DEBE DETENERSE

“El pensamiento es el esclavo de la
vida. Esto es evidente. Pero si al
mismo tiempo no fuese algo más, no
podríamos hacer ni siquiera esta
generalización parcialmente válida. El
significado de la segunda cláusula es
principalmente práctico. La vida es
juguete del tiempo. Por el mero
hecho de esfumarse, el tiempo
convierte en un absurdo todo el
planteamiento consciente de la vida.
Y sin embargo, la única fe de una
mayoría de europeos y de los
americanos del siglo veinte es una fe
en el futuro... por el cual están
dispuestos a sacrificar su única
posesión tangible; el Presente...
pero... el tiempo debe detenerse...
Solamente tomando en cuenta el
hecho de la eternidad podremos
liberar al pensamiento de la
esclavitud de la vida. Y solamente
entregando deliberadamente nuestra
atención y nuestra fe a la eternidad
podemos impedir que el tiempo
convierta nuestras vidas en una
bufonada diabólica."
Aldous Huxley: “El tiempo debe
detenerse” (1944, fragmento)
Imagen: fotograma de la película de
Ingmar Bergman “Fresas
salvajes” (1957)

La Internacional

“La Internacional”.
La letra data de 1871 y fue escrita
por Eugène Pottier (1816-1887)
durante los días de la Comuna de
París, formando parte de su obra
"Cantos Revolucionarios”. Pottier, que
trabajaba como dependiente en una
papelería, participó en los hechos de
la Comuna y fue miembro de su
consejo.
En 1888 Pierre Degeyter, tallista de
profesión que ya contaba con cierta
reputación como compositor –su
verdadera vocación era la música y
estudiaba por las tardes en el
conservatorio de París–, la musicalizó.
El 23 de junio de ese año se
interpretó por primera vez en
público, en una fiesta de los
trabajadores de Lille (Francia).
Emocionó, entusiasmó, convenció, y
alcanzó enseguida una enorme
popularidad en Francia y, acto
seguido, en todo el mundo occidental
entre la clase trabajadora.
En 1892, la Segunda Internacional la
adoptó como himno, como harían
también después la mayoría de los
partidos y organizaciones obreras
socialistas y comunistas. En 1919
Lenin a convirtió en himno nacional
de la Unión Soviética (lo fue hasta
1943).
Hoy apenas se escucha. Son otros
tiempos. Pero “La Internacional” no
ha perdido un ápice de emotividad ni
de belleza.
¡Arriba, parias de la Tierra!
¡En pie, famélica legión!
Atruena la razón en marcha:
es el fin de la opresión.
Del pasado hay que hacer añicos.
¡Legión esclava en pie a vencer!
El mundo va a cambiar de base.
Los nada de hoy todo han de ser.
Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la internacional.
Ni en dioses, reyes ni tribunos,
está el supremo salvador.
Nosotros mismos realicemos
el esfuerzo redentor.
Para hacer que el tirano caiga
y el mundo esclavo liberar,
soplemos la potente fragua
que el hombre nuevo ha de forjar.
Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la internacional.
La ley nos burla y el Estado
oprime y sangra al productor;
nos da derechos irrisorios,
no hay deberes del señor.
Basta ya de tutela odiosa,
que la igualdad ley ha de ser:
No más deberes sin derechos,
ningún derecho sin deber.
Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la Internacional.

"La ciudad de los prodigios”

En el camino de vuelta a la pensión
Onofre salió al encuentro de Delfina.
— Estaba dando un paseo –le dijo el
muchacho a la fámula– y por
casualidad te he visto venir. ¿Puedo
ayudarte?
— Me basto y me sobro –repuso la
fámula acelerando la marcha, como
para demostrar que el peso de los
capazos atiborrados no la lastraba.
— No he dicho que no pudieras con
la compra, mujer. Sólo pretendía ser
amable –dijo Onofre.
— ¿Por qué? –preguntó Delfina.
— No hay por qué –dijo Onofre–. Se
es amable sin motivo. Si hay motivo,
ya no es amabilidad, sino interés.
— Hablas demasiado bien –atajó la
fámula–. Vete o te azuzo al gato.
Eduardo Mendoza: “La ciudad de los
prodigios”
Imagen: Joven con un gato negro
(1887), lienzo de Paul Hoecker

La energía de los esclavos

16
Ya no estoy en mi mejor momento
para practicar
el oficio de los versos.
Se me da mucho mejor
estar en el cuarto ropero con Sara.
Pero incluso en este mundo
alternativo
tampoco estoy ya en mi mejor
momento.
Necesito
la compasión de mi propia
atención.
Quién podría haber imaginado
que el corazón envejece
del contacto con otros.
20
Siempre intento mantenerme en
contacto esté donde esté.
No digo que te amo.
No digo que lo haya solucionado.
El sol entra por el tragaluz.
Mi trabajo me llama
dulce, como el sonido del arroyo
que pasa junto a mi cabaña de
Tennessee.
Escucho sentado en mi mesa
y estoy casi dispuesto a perdonar
a los que intentaron aplastarnos
con sus magníficos sistemas.
Tu belleza está en todas partes,
la que destilamos juntos
de los tiempos difíciles.
Nunca sentirás que te dirijo.
Huyo para siempre de tu
homenaje.
No tengo ninguna intención de
encadenarte.
No tengo nada pensado para ti.
No tengo oraciones en las que
incluirte.
Vivo para ti, sin pensar en lo que
mereces
o en lo que no mereces.
21
Tus ojos son muy poderosos.
Intentan tullirme.
Pones toda tu fuerza en tus ojos
porque no sabes lo que hay que
hacer
para ser un héroe.
Te has confundido de ideal.
No eres un héroe,
sino un tirano
lo que aspiras a ser.
Es por eso por lo que la debilidad
es tu cualidad más atractiva.
No tengo planes para ti.
Tus peligrosos ojos negros
se clavan en la chica más cercana
o en el espejo más próximo
mientras vas esperanzado
de profesión en profesión.
39
Se sentó al piano
la más bella pianista del mundo,
vestida con una bata de fotógrafo.
Yo estaba hojeando las páginas
amarillas
de mi viejo corazón de esclavo
en busca de algo mejor que la
gratitud.
Cuando sobre la parte mucosa ella
colocó
el más pequeño y majestuoso barco
de vela
que jamás haya devuelto el mar.
Diciendo: a veces estoy contigo.
A veces tengo que ir donde
el hombre es un extraño a su
dolor.

Leonard Cohen, de "La energía de los esclavos" (1972)

Gustav Klimt

Estoy convencido de que no soy una
persona especialmente interesante.
No hay nada especial en mí. Soy
pintor, alguien que pinta todos los
días de la mañana a la noche.
Figuras, paisajes; de vez en cuando,
retratos. Las palabras, habladas o
escritas, no me salen con facilidad,
especialmente cuando tengo que
decir algo sobre mí mismo o sobre mi
trabajo. (...) Si alguien quiere
descubrir algo en mí (...) puede
contemplar atentamente mis pinturas
y tratar de descubrir a través de ellas
lo que soy y lo que quiero.
Gustav Klimt (1862-1918)

Revolución industrial

Cuando la revolución industrial
irrumpió con fuerza en el seno de la
sociedad inglesa, había una cultura,
hombres y mujeres que trabajaban y
luchaban para vivir mejor, una forma
de vida en definitiva. El nuevo orden
que impuso la industrialización
significó una ruptura con una
determinada concepción del mundo.
Esos hombres y esas mujeres, de
tradiciones heredadas a lo largo del
siglo XVIII que les convertían en ‘el
inglés libre de nacimiento’, vieron –y
vivieron–, cómo todo cambiaba a su
alrededor y cómo se les escapaba una
manera de vivir que, si bien nada
tenía que envidiar a la sociedad
industrial en cuanto a ciertos
aspectos materiales, les permitía vivir
más libres y, por tanto, más felices.
Y es que hay que preguntarse con
qué valores aquellas personas
juzgaban la sociedad de su época,
época en la que se debatían dos
tipos de producción, de comunidad y
de vida diferentes. Hay que señalar
que entre 1780 y 1840 el pueblo de
Gran Bretaña sufrió un generalizado
empobrecimiento vital: el jornalero
agrícola perdió sus derechos
comunales y los vestigios de la
democracia aldeana, el artesano gran
parte de su trabajo e independencia,
el niño se vio separado del ambiente
laboral en familia, las mujeres del
cuidado de sus hijos...
La revolución industrial supuso, pues,
un choque cultural de suma
trascendencia y un deterioro del nivel
de vida de los trabajadores. Los años
de la industrialización fueron años de
represión y miseria para la clase
obrera inglesa y, progresivamente,
para todos los obreros de todos los
lugares por donde esta fue
extendiéndose.
¿Progreso?

“Lucha de clases e industrialización” (1980)
Imagen: “Hilanderas de lino en
Laren” (1889), óleo de Max
Liebermann

12/4/14

MODIGLIANI

«Lo que busco no es lo real ni irreal,
sino más bien el inconsciente, el
misterio de lo instintivo en la raza
humana.»

Amedeo Modigliani.
(escultor y pintor italiano, Livorno, 12 de Julio de 1884-París, 24 de Enero de 1920)

E.T.A HOFFMANN.- EL HOMBRE DE ARENA

"-¡Oye mamá! ¿Quién es ese malvado Hombre de Arena que nos aleja siempre del lado de papá? ¿Qué aspecto tiene?
-No existe tal Hombre de Arena, cariño -me respondió mi madre-. Cuando digo "viene el Hombre de Arena" quiero decir que tienen que ir a la cama y que sus párpados se cierran involuntariamente como si alguien les hubiera tirado arena a los ojos.
La respuesta de mi madre no me satisfizo y mi infantil imaginación adivinaba que mi madre había negado la existencia del Hombre de Arena para no asustarnos. Pero yo lo oía siempre subir las escaleras.
Lleno de curiosidad, impaciente por asegurarme de la existencia de este hombre, pregunté a una vieja criada que cuidaba de la más pequeña de mis hermanas, quién era aquel personaje.
-¡Ah mi pequeño Nataniel! -me contestó-, ¿no lo sabes? Es un hombre malo que viene a buscar a los niños cuando no quieren irse a la cama y les arroja un puñado de arena a los ojos haciéndolos llorar sangre.
Luego los mete en un saco y se los lleva a la luna creciente para divertir a sus hijos, que esperan en el nido y tienen picos encorvados como las lechuzas para comerles los ojos a picotazos.
Desde entonces, la imagen del Hombre de Arena se grabó en mi espíritu de forma terrible; y, por la noche, en el instante en que las
escaleras retumbaban con el ruido de sus pasos, temblaba de ansiedad y de horror; mi madre sólo podía entonces arrancarme estas palabras ahogadas por mis lágrimas: «¡El Hombre de Arena! ¡El Hombre de Arena!» Corría al dormitorio y aquella terrible aparición me atormentaba durante toda la noche. "

(Ilustración: Salvador Dalí.- The Sandman)

Poema-homenaje que Cortazar le escribe a su amiga Alejandra Pizarnik

Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las palabras
pegadate reclamo.
Ya es la noche, vení,
no hay nadie en casa
salvo que ya están todas
como vos, como ves,
intercesoras,
llueve en la rue de l'Eperon
y Janis Joplin.
Alejandra, mi bicho,
vení a estas líneas, a este papel de
arroz
dale abad a la zorra,
a este fieltro que juega con tu pelo
(Amabas, esas cosas nimias
aboli bibelot d'inanité sonore
Venga, las gomas y los sobres
Venga, una papelería de juguete
Venga, el estuche de lápices
Venga, los cuadernos rayados)
Vení, quedate.
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.
Ya sé, es difícil,
es tan difícil encontrarse
es tanteste vaso es difícil,
es tanteste fósforo,
y no te gusta verme en lo que es mío,
en mi ropa en mis libros
y no te gusta esta predilección
por Gerry Mulligan,
quisieras insultarme sin que duela
decir cómo estás vivo, cómo
se puede estar cuando no hay nada
más que la niebla de los cigarrillos,
como vivís, de qué manera
abrís los ojos cada día
abris loNo puede ser, decís, no puede
ser.
Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es así, Alejandra,
acurrucate aquí, bebé conmigo,
mirá, las he llamado,
vendrán seguro las intercesoras,
el party para vos, la fiesta entera,
el partyErszebet,
el partyKaren Blixen
ya van cayendo, saben
que es nuestra noche, con el pelo
mojado
suben los cuatro pisos, y las viejas
de los departamentos las espían
burbujLeonora Carrington, mirala,
burbujUnica Zorn con un murciélago
burbujClarice Lispector, agua viva,
burbujas deslizándose desnudas
frotándose a la luz, Remedios Varo
con un reloj de arena donde se agita
un láser
y la chica uruguaya que fue buena
con vos
sin que jamás supieras
su verdadero nombre,
qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
qué maison close de telarañas, de
Thelonius
que largaonhermosa puede ser la
noche
con vos y Joni Mitchell
con vos y Hélène Martin
con vo,con las intercesoras
animulaon las iel tabaco
vagulaon las iaAnaïs Nin
blandulaon las vodka tónic
No te vayas, ausente, no te vayas,
jugaremos, verás, ya están llegando
con Ezra Pound y marihuana
con los sobres de sopa y un pescado
que sobrenadará olvidado, eso es
seguro,
en un palangana con esponjas
entre supositorios y jamás
contestados
etelegramas.
Olga es un árbol de humo, cómo
fuma
esa morocha herida de petreles,
¿Ves by Natalia Ginzburg, que desteje
¿Ves bel ramo de gladiolos que no
trajo.
¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El
scotch,
Max Roach, Silvina Ocampo,
alguien en la cocina hace café
alguiensu culebra contando
alguenidos terronesontun beso
algueinLéo Ferré
No pienses más en las ventanas
el detráses masel afuera
Llueve en Rangoon--
Llueve en Rangoon--Y qué.
Aquí los juegos. El murmullo
Aqui lo(Consonantes de pájaro
Aqui lovocales de heliotropo)
Aquí, bichito. Quieta. No hay
ventanas ni afuera
y no llueve en Rangoon.
Aquí los juegos.

CARTA DE JULIO CORTÁZAR A ALEJANDRA PIZARNIK

Un año antes de que la poetisa, con treinta y seis años, se quitara la vida con una sobredosis de seconal sódico.

París, 9 de septiembre de 1971

Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa.
Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya.
Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.

Julio

10/4/14

Ladislas Starevich

Hoy conocemos a Ladislas
Starevich como cineasta y uno de
los pioneros de la animación en
stop-motion. Sin embargo, en un
principio, no fueron sus inquietudes
artísticas, sino científicas, las que
llevaron a este entomólogo a filmar
los vídeos de animación
protagonizados por insectos, por los
que hoy es conocido.
Hacia 1910, Starevich era director
del Museo de Hitoria Natural de
Kaunas, para el cual dirigió cuatro
documentales cortos. En su quinto
proyecto, quería filmar la lucha de
dos lucánidos (escarabajos ciervo),
pero para ello necesitaba iluminar
sus actividades. Debido a los
hábitos nocturnos de esta especie,
Starevich se encontró con que, cada
vez que se acercaba a ellos con un
foco, los escarabajos,
invariablemente, decidían echarse a
dormir (actividad mucho menos
cinematográfica). Sin embargo, este
peculiar director, no se dio por
vencido. Inspirado por las
Allumettes animés (cerillas
animadas) de Emil Cohl , otro
pionero de la animación, decidió
convertir sus lucánidos, en
marionetas: separó sus patas,
mandíbulas y caparazón del cuerpo,
volvió a pegarlos con cera, y, una
vez movibles, reprodujo la lucha de
los animales en stop-motion;
fotograma a fotograma. Fruto de
ello fue su primer corto con bichos
animados (pionero de la animación
en toda Rusia), Lucanus Cervus , de
1910.
Pero no sería el último. En 1911
Starevich se mudó a Moscú para
trabajar con la compañía
cinematográfica de Aleksandr
Khanzhonkov. Allí grabaría docenas
de animaciones con animales-
marioneta. Algunos de ellos, le
valieron incluso el reconocimiento
del zar y la fama internacional (se
cuenta que, tras el estreno de La
bonita lucánida , de 1912, un crítico
inglés aseguró que los insectos
estaban vivos y amaestrados). Sin
embargo, su corto más conocido de
este periodo y, probablemente, de
toda su carrera fue La venganza
del cámara ( Mest’
kinematograficheskogo operatora),
film de 1912, protagonista de esta
entrada, que narra la historia de
infidelidad y celos de una pareja de
escarabajos. Una temática…
peculiar, desde luego, aunque
sorprendentemente ignorada por
otros cineastas.
Tras la la Revolución Rusa, Ladislas
Starevich huyó a Europa, para
establecerse definitivamente en
París. Allí seguiría haciendo
películas de manera independiente,
aunque fue abandonando los bichos
muertos y el humor negro
característico de sus primeras
animaciones, en pro de otro tipo
cine más lírico, con personajes y
marionetas más variados. Sin
embargo, quizás por su empeño de
trabajar en solitario, se achaca a
sus películas de este periodo la
falta de ritmo, metrajes demasiado
largos, demasiado lirismo poco
comprensible. Todo ello
compensado, eso sí, con dosis
ingentes de imaginación.

Ladislaw Starewicz - Cameraman's Revenge www.youtube.com/watch?v=vIC0Sb6pLvI&sns=tw

Fuerte:
www.enchufa2.es

"EL RETRATO DEL DOCTOR GACHET"

Quizás uno de los casos más tristes y
famosos del arte que ya no existe es el del multimillonario
Ryoei Saito, este acaudalado japonés
compró el célebre cuadro de Van
Gogh “Retrato del Dr. Gachet” por un
record de 82,5 millones de dólares.
Más tarde anunció que cuando el
muriese quería quemar el cuadro
consigo. Desde su muerte nunca se
volvió a saber algo del cuadro y los
rumores apuntan a que la triste
promesa pueda haberse cumplido.

FRANK HAYES, GANO UNA CARRERA DESPUÉS DE MUERTO

Un jinete llamado Frank Hayes sufrió
un ataque al corazón mientras
participaba en una carrera. Lo mejor
es que el caballo “Dulce Beso” ganó
la carrera. Así convirtió a Frank en el
único jinete muerto que gana una
carrera (1953).

ALÍ BEY, ESPÍA A LA FUERZA....

Los tópicos y los prejuicios ocultaban
la verdadera figura de Alí Bey, álter
ego del barcelonés Domingo Badía i
Leblich, según Roger Mimó, que ha
seguido sobre el terreno a lo largo de
varios años los pasos de este mítico
viajero para elaborar una nueva
edición del libro que revive su
periplo dos siglos después de aquella
de 1814.
«Viajes de Alí Bey por África y
Asia» (Editorial Almed, noviembre de
2012) recupera la estructura de la
obra original, escrita en castellano
pero que se editó primero en francés,
en tres tomos así como su prólogo.
Asimismo Mimó ha añadido más de
mil notas a pie de página, fotografías
actuales de los lugares que visitó Alí
Bey así como planos y mapas más
completos.
«Aporto información nueva» con
respecto a todo lo que se ha dicho
sobre él, reconoce a ABC el autor de
esta edición, que no ha pretendido
profundizar en la biografía del viajero
pero sí limpiar su figura de lo que él
considera un sesgo político que
entiende no es el rasgo fundamental.
«Sí, tuvo una misión política y fue
espía, pero esa fue solo una de sus
profesiones», argumenta Roger Mimó.
Hacerlo «fue la única manera de
poder realizar aquel viaje y sacar
adelante su misión científica», añade.
Menos de cristiano que de musulmán
Efectivamente, cuando el
«omnipotente» ministro Manuel
Godoy decidió financiar esas
investigaciones geográficas,
geológicas, biológicas, etnológicas,
meteorológicas y astronómicas no
evitó, además, en forma de
contrapartida, hacerle algún que otro
encargo político al viajero. Era el
«requisito indispensable para que el
proyecto se llevara a cabo» que,
además, solo le ocupó la cuarta parte
del tiempo, entiende Mimó en el
prólogo del libro. Por eso no se le
podía considerar «un espía
profesional».
Tampoco Domingo Badía fue el
primer cristiano que puso sus pies en
La Meca (Arabia Saudí), ciudad santa
para los musulmanes. Es más,
entiende Mimó, cuando lo hizo ya
«tenía menos de cristiano que de
musulmán».
Al repetir el viaje, Mimó, español
instalado desde los años ochenta en
Marruecos, ha tratado además de
comprobar si las acusaciones de
novelería lanzadas contra Alí Bey son
verdad. Y dice: «La precisión
científica de Badía en sus
descripciones resultaba casi obsesiva,
con excepción de dos temas concretos
acerca de los cuales no podía contar
la verdad. El primero de ellos era la
misión política encomendada por
Godoy, que constituía en aquel
momento un secreto de Estado, y el
segundo sus relaciones carnales con
diferentes mujeres, que debió
parecerle ofensivo para su esposa
española reconocer en público y por
escrito».
En 1803 Domingo Badía llegó a
Tánger, dando comienzo así a un
periplo hasta 1808 que le llevó de
Marruecos a Turquía pasando por
Trípoli, Chipre, Egipto, Arabia,
Palestina y Siria. «No solo no se había
hecho un estudio similar con
anterioridad sino que tampoco
volvería a hacerse en muchos años»,
entiende la editorial Almed
destacando la labor del viajero
español.

LA VENGANZA DE MIGUEL ÁNGEL

Cuando Miguel Ángel pintaba los
frescos de la Capilla Sixtina se
encontró con que muchos religiosos y
ciudadanos criticaban su obra por
considerarla "más propia de unos
baños públicos" que del Vaticano
debido a sus desnudos, indecentes
para la época.
El cardenal Biagio de Cesena, maestro
de ceremonias del Vaticano, era el
enemigo más feroz de la obra,
exigiendo incluso su destrucción
total. Aunque evidentemente no lo
consiguió, la venganza de Miguel
Ángel no fue nada sutil.
El artista pintó al cardenal en
cuestión en el Infierno, con sus
rasgos deformados pero mezclados
con las características que Dante
atribuye en la Divina Comedia para
Minos, y unas orejas de burro para
satirizar la ignorancia e intolerancia
del prelado. En la obra de Dante
Minos llevaba unida a su cuerpo una
serpiente para decidir a qué círculo
del infierno debía ir cada condenado:
según las vueltas que diera la
serpiente alrededor del cuerpo de
Minos a tal o cual círculo infernal era
enviado el pecador; pero Miguel
Ángel pintó además la serpiente de
su obra como un humillante
taparrabos que muerde los genitales
del cardenal. Como en el fresco la
serpiente da dos vueltas señalando al
segundo círculo del infierno dantesco
que castiga a los que pecaron de
lujuria queda la duda si Miguel
Ángel lo hizo para burlarse o si
realmente le conocía algún grave
pecado carnal a Cesena.