10/4/14

Ladislas Starevich

Hoy conocemos a Ladislas
Starevich como cineasta y uno de
los pioneros de la animación en
stop-motion. Sin embargo, en un
principio, no fueron sus inquietudes
artísticas, sino científicas, las que
llevaron a este entomólogo a filmar
los vídeos de animación
protagonizados por insectos, por los
que hoy es conocido.
Hacia 1910, Starevich era director
del Museo de Hitoria Natural de
Kaunas, para el cual dirigió cuatro
documentales cortos. En su quinto
proyecto, quería filmar la lucha de
dos lucánidos (escarabajos ciervo),
pero para ello necesitaba iluminar
sus actividades. Debido a los
hábitos nocturnos de esta especie,
Starevich se encontró con que, cada
vez que se acercaba a ellos con un
foco, los escarabajos,
invariablemente, decidían echarse a
dormir (actividad mucho menos
cinematográfica). Sin embargo, este
peculiar director, no se dio por
vencido. Inspirado por las
Allumettes animés (cerillas
animadas) de Emil Cohl , otro
pionero de la animación, decidió
convertir sus lucánidos, en
marionetas: separó sus patas,
mandíbulas y caparazón del cuerpo,
volvió a pegarlos con cera, y, una
vez movibles, reprodujo la lucha de
los animales en stop-motion;
fotograma a fotograma. Fruto de
ello fue su primer corto con bichos
animados (pionero de la animación
en toda Rusia), Lucanus Cervus , de
1910.
Pero no sería el último. En 1911
Starevich se mudó a Moscú para
trabajar con la compañía
cinematográfica de Aleksandr
Khanzhonkov. Allí grabaría docenas
de animaciones con animales-
marioneta. Algunos de ellos, le
valieron incluso el reconocimiento
del zar y la fama internacional (se
cuenta que, tras el estreno de La
bonita lucánida , de 1912, un crítico
inglés aseguró que los insectos
estaban vivos y amaestrados). Sin
embargo, su corto más conocido de
este periodo y, probablemente, de
toda su carrera fue La venganza
del cámara ( Mest’
kinematograficheskogo operatora),
film de 1912, protagonista de esta
entrada, que narra la historia de
infidelidad y celos de una pareja de
escarabajos. Una temática…
peculiar, desde luego, aunque
sorprendentemente ignorada por
otros cineastas.
Tras la la Revolución Rusa, Ladislas
Starevich huyó a Europa, para
establecerse definitivamente en
París. Allí seguiría haciendo
películas de manera independiente,
aunque fue abandonando los bichos
muertos y el humor negro
característico de sus primeras
animaciones, en pro de otro tipo
cine más lírico, con personajes y
marionetas más variados. Sin
embargo, quizás por su empeño de
trabajar en solitario, se achaca a
sus películas de este periodo la
falta de ritmo, metrajes demasiado
largos, demasiado lirismo poco
comprensible. Todo ello
compensado, eso sí, con dosis
ingentes de imaginación.

Ladislaw Starewicz - Cameraman's Revenge www.youtube.com/watch?v=vIC0Sb6pLvI&sns=tw

Fuerte:
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