10/4/14

LA VENGANZA DE MIGUEL ÁNGEL

Cuando Miguel Ángel pintaba los
frescos de la Capilla Sixtina se
encontró con que muchos religiosos y
ciudadanos criticaban su obra por
considerarla "más propia de unos
baños públicos" que del Vaticano
debido a sus desnudos, indecentes
para la época.
El cardenal Biagio de Cesena, maestro
de ceremonias del Vaticano, era el
enemigo más feroz de la obra,
exigiendo incluso su destrucción
total. Aunque evidentemente no lo
consiguió, la venganza de Miguel
Ángel no fue nada sutil.
El artista pintó al cardenal en
cuestión en el Infierno, con sus
rasgos deformados pero mezclados
con las características que Dante
atribuye en la Divina Comedia para
Minos, y unas orejas de burro para
satirizar la ignorancia e intolerancia
del prelado. En la obra de Dante
Minos llevaba unida a su cuerpo una
serpiente para decidir a qué círculo
del infierno debía ir cada condenado:
según las vueltas que diera la
serpiente alrededor del cuerpo de
Minos a tal o cual círculo infernal era
enviado el pecador; pero Miguel
Ángel pintó además la serpiente de
su obra como un humillante
taparrabos que muerde los genitales
del cardenal. Como en el fresco la
serpiente da dos vueltas señalando al
segundo círculo del infierno dantesco
que castiga a los que pecaron de
lujuria queda la duda si Miguel
Ángel lo hizo para burlarse o si
realmente le conocía algún grave
pecado carnal a Cesena.