23/10/13

Pliego de cordel

Se denomina pliego de cordel a varias
cosas diferentes pero relacionadas
entre sí:
Un artículo impreso, el pliego suelto,
que vendían los ciegos cantores
desde los primeros tiempos de la
imprenta en el siglo XV, en el Siglo de
Oro y en el siglo XVIII y XIX. Véase
romances de ciego.
Un género literario, denominado más
apropiadamente Literatura de cordel.
Las hojas impresas se mostraban
sujetas por pinzas en cordeles para
que el comprador pudiera elegir.
Tienda de "romanços" junto al
convento de San Agustín (Barrio de la
Ribera, Barcelona) según el grabado
en un sainete publicado en 1850.
Se le llamaba pliego de cordel porque
las hojas de papel estaban atadas a
un cordel o caña, formando un
cuadernillo de pocas hojas destinado
a propagar textos presuntamente
"literarios" para el gran público, de
temática histórica, lírica, religiosa o
de otra cualquier índole, pero de
interés mayoritario para la gran masa
del público lector. Su extensión
variaba en función del tema
propuesto; Antonio Rodríguez
Moñino, quizá el mayor experto en la
materia, consideraba que su
extensión iba de una a las treinta y
dos planas (cuadernillos de ocho,
dieciséis o treinta y dos páginas), a
fin de que no fuese confundido con
el llamado folleto. María Cruz García
de Enterría, por el contrario, estimaba
que debía contar entre una y
dieciséis hojas. En todo caso su
precio era barato por su corta
extensión, comparada con, por
ejemplo, los gigantescos libros de
caballerías, y por eso llegaba a un
abanico de público lector mucho más
amplio y variado que el resto de la
producción impresa, de carácter más
voluminoso. Se solía divulgar en las
ferias y algunos los coleccionaban,
para luego encuadernar sus
colecciones formando los llamados
Cancioneros.
Como género literario su calidad
estética es muchas veces discutible,
porque presentaba las características
formales y temáticas propias de la
literatura popular de consumo masivo
y fungible, presentando amplias
ilustraciones grabadas y abundante
sensacionalismo. Su valor sociológico
es, sin embargo, evidente, y tuvo
importancia como uno de los medios
más frecuentes de difusión de la
lírica "cancioneril" y del Romancero
del Pre-renacimiento, así como de la
lírica germanesca y las narraciones de
aventuras.