7/3/13

EL INSTRUMENTO MUSICAL MÁS ANTIGUO DEL MUNDO...

Música hace 35000 años
Tras unas fructíferas excavaciones
llevadas a cabo en 2008 en las
cuevas del suroeste de Alemania,
Nicholas J. Conard, de la
Universidad de Tubinga, y colegas se
están enfrentando a la detallada
descripción e identificación de
grandes tesoros artísticos del
Auriñaciense. Tan sólo unas semanas
después de describir en Nature la
figura femenina tallada en marfil
más antigua hasta ahora conocida,
salida de Hohle Fels, hoy publican,
en la misma revista británica, los
hallazgos de varias flautas en las
mismas cuevas que se suman a la
cada vez más amplia colección de
instrumentos musicales, estatuillas y
herramientas que han dado estos
yacimientos.
Las flautas aparecidas en esta región
alemana son, de hecho, las
evidencias convincentes más
antiguas (anteriores a hace 30.000
años) de prácticas musicales
humanas.
Funciones sociales
La cantidad de fragmentos y
pequeñas piezas de instrumentos
encontradas en la zona junto con
restos de animales y herramientas
dan cuenta de lo extendida que
estaba la práctica musical en el
Auriñaciense y de que la música
cumplía funciones sociales diversas.
Al tratarse de una tradición ya
arraigada hace 35.000 años, los
arqueólogos concluyen que la
música, como parte de otras
expresiones artísticas y simbólicas
de la época, contribuyó «al
mantenimiento de redes sociales
más grandes (…) y por lo tanto a la
expansión territorial y demográfica
de los humanos modernos en
relación con las poblaciones de
Neandertales, culturalmente más
conservadores y demográficamente
más aisladas», dice el artículo.
Las flautas son una reliquia típica de
ese periodo, pero lo que distingue al
reciente descubrimiento de los
anteriores es que una de ellas,
hecha con el radio de un buitre
leonado, ha sido reconstruida casi al
completo a partir de 12 fragmentos.
Es, hasta ahora, la reconstrucción
más completa de las flautas halladas
en estas cuevas, cuyas piezas suelen
estar sueltas y sin conexión con
otras.
La flauta reconstruida mide 21,8
centímetros de largo y unos 8
milímetros de diámetro. En ella se
identifican cinco orificios para
colocar los dedos sobre ellos, así
como dos hendiduras en forma de
«V» en el extremo superior del
tubo, por donde los músicos
probablemente soplaban. La otra
punta de la flauta, el extremo
inferior, permanece rota por la
mitad del quinto agujero.