19/2/12

El antiguo copyright

En el Medioevo, era muy difícil obtener
copias de manuscritos y libros, no es
para extrañarse, el hecho de crear
cada copia a mano hacía que la
velocidad de edición, y
consecuentemente su valor, se elevara
lo suficiente como para hacer que la
obtención de un ejemplar fuese
realmente difícil.
Debido a esto un libro era,
literalmente, un tesoro, y como todo
tesoro era victima del robo.
Desgraciadamente las bibliotecas y
libreros de la época no poseían los
modernos métodos anti-robo del
presente. No obstante, contaban con
un arma mucho mas efectiva: la
superstición.
Es así que en los libros medievales
habitan algunas de las mas creativas y
singulares maldiciones; he aquí
algunas de ellas:
Que la espada de anatema mate
A cualquiera que éste libro saque
Cualquiera que robe este libro
Será colgado en una horca en Paris,
Y si él no es colgado será ahogado.
Y si él no se ahoga, será quemado,
Y si él no es quemado, un fin peor le
caerá.
Si alguien toma éste libro, déjenlo
sufrir la muerte; déjenlo ser frito en
una sartén; déjenlo enfermar y que la
fiebre lo elimine; déjenlo ser quebrado
en la rueda y colgado.
Cualquiera que tome éstas páginas
una piedra rondará sus testículos
y cuando la podredumbre lo acose
agusanada será su agonía
Si eres mi poseedor, disfrútame con
tenor;
más si eres un vil ladrón
una peste más negra que la noche
terminará con tus días.