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GINANDROMORFISMO.

El pollo de la imagen se llama Sam,
y es tan ambiguo sexualmente como
lo es su nombre en inglés -puede
ser diminutivo de Samantha, pero
también de Samuel-. Su mitad
izquierda presenta características
masculinas: es más corpulento,
tiene espolones y sus plumas son
más oscuras. Sin embargo, en la
mitad derecha, la cosa cambia. Es
de un color mucho más claro y de
envergadura más reducida.
Un empleado de la industria avícola
escocesa se fijó en él (/ella) y lo
puso en conocimiento de la
Universidad de Edimburgo.
Inmediatamente se le identificó
como un ginandromorfo -del griego
'gine', mujer, y 'andrós', hombre-,
un animal mitad masculino, mitad
femenino. Existe una importante
diferencia entre el
ginandromorfismo y el
hermafroditismo. El hermafrodita
tiene órganos sexuales combinados
mientras que el ginandromorfo
presenta una auténtica división
sexual en todo su ser.
La experimentación con este y otros
dos pollos de las mismas
características arrojó una
conclusión inesperada y
revolucionaria. "Habíamos dado por
sentado que la determinación del
sexo en las aves seguía el patrón de
los mamíferos", explica Michael
Clinton, director de la investigación
que llevó a cabo el Instituto Roslin,
perteneciente a la Universidad de
Edimburgo. Por tanto, un lado del
ginandromorfo tendría genes
femeninos o masculinos normales
mientras que la otra presentaría
algún tipo de anormalidad
cromosómica.
Sin embargo, ninguno de los perfiles
presenta rarezas, sino que el animal
es una una mezcla perfecta de
células femeninas, con cromosomas
ZW, y células masculinas, con
cromosomas ZZ (en las aves, al
contrario que en los humanos, es el
cromosoma femenino W el que
determina el sexo). Ambos sexos
están presentes en el mismo
organismo, y por tanto expuestos a
las mismas hormonas, por lo que las
células parecen responder a "los
diferentes niveles de expresión
sexual de los cromosomas en las
células masculinas y femeninas", y
no a las órdenes hormonales.
En la mayor parte de los mamíferos,
entre ellos los humanos, las células
embrionarias son en principio
sexualmente indistinguibles. Durante
el desarrollo, el factor genético
desarrolla los órganos sexuales de
acuerdo a los cromosomas sexuales.
Son estos órganos los que segregan
hormonas, que indican a las células
cuál es el desarrollo sexual que
deben seguir.
Sam parecía sentirse macho, cuando
se le puso entre hembras. "Ellas en
cambio no lo tenían tan claro",
bromea Clinton. Genera esperma de
forma normal. Sin embargo, "no es
capaz de entregarlo". Por eso, estos
ginandromorfos son estériles.
"Ninguno de las aves que
examinamos puso huevos", recuerda
el científico.
Si queda algún vestigio del mismo
comportamiento celular en los
mamíferos, heredado del origen
común de las especies, esta
investigación quizá pueda esclarecer
algún día muchos misterios de la
salud humana, como por qué las
mujeres son más longevas, o por
qué los hombres tienen un mayor
riesgo de infarto.