Phineas Taylor Barnum
(1810-1891), uno de los mayores
embaucadores de la historia, un
mentiroso que llenó salas de museo y
de circo con un descaro apabullante,
responsable, entre otras cosas, de la
famosa estafa de la supuesta niñera de
George Washington con 165 años de
edad...
Estamos a mediados del siglo XIX. Hay
que dejar claro que en aquellos años
los estafadores, los vendedores de
humos y tónicos milagrosos, los
charlatanes campaban a sus anchas.
Por otro lado Nueva York recibía gente
de todas partes del mundo, ávidos por
conocer el “País de las
Oportunidades”, como comenzaba a
ser llamado. Pues bien, un día de 1842
llegó a la Gran Manzana un
distinguidísimo en apariencia señorito
inglés, que se hacía llamar Dr. J. Griffin
y que ostentaba tener una vastísima
cultura y pertenecer a la jet set de los
hijos de la Gran Bretaña. Incluso
presentaba las magnificas credenciales
de miembro de un tal “British Lyceum
of Natural History”, que como todo en
él, no existía realmente.
En realidad se llamaba Levi Lyman y era
un charlatán más.
Pues bien, este señor llevaba en su
equipaje lo que podría haber sido uno
de los descubrimientos científicos más
importantes de la historia: nada más y
nada menos que lo que él aseguraba
que era una sirena de verdad. El
colega aseguraba que había sido
capturada en las Islas Fiji (Feejee en
english), y su maniobra había
empezado meses antes, cuando había
mandado, habilidosamente por su
parte, varias cartas a varios medios
escritos hablando de su
descubrimiento. Asi que cuando llegó a
la ciudad se convirtió en la comidilla de
los periodistas, ansiosos por
entrevistar al supuesto doctor.
Pero ya tiempo antes había entrado en
escena P. T. Barnum, por aquel
entonces en todo lo suyo con su
museo de excentricidades. Este se ve
que se enteró de la movida de la
sirena en una nota publicado en The
New York Herald, y rápidamente se
puso en contacto con el tal Griffin por
carta. Y fue precisamente Barnum el
que sirvió de intermediario entre el
falso doctor y la prensa, y el que tuvo
que mostrar un falso grabado,
supuestamente hecho por Griffin, en el
que se mostraba a una bella dama con
cola de pez, para acallar los rumores
de que toda la historia era mentira. Se
lo tragaron, y crearon una enorme
expectación. Toda una hábil estrategia
publicitaria del fantástico Barnum,
aliado ya totalmente en la estafa con
Levi Lyman, el falso doctor.
Durante semanas se habló del tema.
Todo el mundo estaba ansioso por ver
el magnífico descubrimiento. De hecho,
el día la primera exhibición había una
cola de miles de personas esperando
para entrar en el museo de Barnum.
Pero la cosa no fue finalmente como
todos esperaban.
En vez de encontrarse con una bella
dama con cola de pez se encontraron
con un ser monstruoso con una de las
expresiones de dolor más horripilantes
jamás vistas. Claro, la gente se quedó
perpleja.
Se les había caído el mito de las
sirenas bellas. En realidad eran unos
seres horribles.
Bueno, en realidad aquello era una
farsa tan burda y penca como
maravillosa: era la cola de un salmón
disecada y cosida al cuerpo de un
mono que Griffin había comprado por
unos centavos a un vendedor de
porquerías un tiempo antes.
Cuando finalmente se descubrió el
pastel, increíblemente bastante tiempo
después, ya se habían forrado todos
los implicados. Barnum le echó la
culpa a Griffin, aunque ya su nombre
quedo en entredicho (una vez más).
Aun así la continuaría mostrando en su
museo y en sus show ambulantes,
hasta que por desgracia fue pasto de
las llamas en el incendio que sufrió el
museo de Barnum en el año 1860.
Actualmente se conserva una copia,
que está en posesión de la Universidad
de Harvard y se encuentra expuesta en
el Museo de Arqueología y Etnología
Peabody.
Una de esas historias repletas de
mentiras pero que, aun así, son
maravillosas.
Mas info y fuentes aquí: http://
www.toptenz.net/top-10-freak-show-
acts.php , aquí: http://
www.anfrix.com/2006/10/los-mejores-
enganos-puesto-5-la-sirena-de-fiji/ ,
aquí: http://
www.misteriosenlared.com/phineas-
taylor-barnum-y-la-sirena-de-feejee/ ,
aquí: http://sirenas-
sirenasdefiji.blogspot.com.es/ , aquí:
http://www.rosicrucians.org/salon/
sirenfish/sirenfish.html y aquí: http://
anacronicos.foroactivo.net/t111-la-
sirena-de-fiji-el-circo-barnum-y-otros-
freaks-de-feria .
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13/5/12
20/4/12
EL GRAN EMBAUCADOR. P. T. BARNUM
“Todo es válido para vencer en la vida”
dijo en una ocasión este señor.
Empresario, editor de un periódico,
dueño de un museo y de un circo y
creador de falsas sirenas. Y sobre todo
un showman. Hablamos de Phineas
Taylor Barnum (1810-1891), uno de los
mayores embaucadores de la historia,
un mentiroso que llenó salas de
museos y de circos con un descaro
apabullante.
Barnum nació en Bethel, Connecticut,
en 1810, en el seno de una familia de
comerciantes, y desde chiquitillo tuvo
claro que siendo honrado no se iba a
convertir en millonario, su principal y
única aspiración. Así que desde muy
joven comenzó con sus estafillas, y ya
con veinte años había montado su
primera empresa y tenía su propio
periódico, “The Herald of Freedom” (El
Heraldo de la libertad), en Danbury y
en 1829, donde la verdad de las
noticias brillaba por su ausencia.
Durante los tres años que fue editor,
sufrió varias condenas por difamación
que atribuyó a “su vehemencia juvenil”.
Barnum no dudó en describirse en
una editorial del periódico, ante estas
acusaciones, como “un valiente
abogado de la verdad, centinela de la
libertad y terror de los tiranos”. Por
una de estas movidas fue sentenciado
a pasar 60 días en prisión. Lo que le
faltaba. Su estancia en el talego le
permitió aprender lo que faltaba para
iniciar una espectacular carrera de
trapicheante.
Se trasladó a Nueva York en 1834
donde inició su carrera en el
entretenimiento, primero con un show
de variedades titulado "Barnum's
Grand Scientific and Musical Theater".
Uno de sus primeros éxitos, estafando
como siempre, fue al contratar a Joice
Heath.
Se trataba de una anciana que afirmaba
tener 161 años y que había sido la
niñera del, agárrense, futuro
presidente George Washington.
Cuando Barnum se enteró de esto vio
el cielo abierto: la fichó y comenzó a
moverla por distintas localidades del
noreste yanqui en su show. Esto es lo
que ponía en los carteles de
propaganda:
“Joice Heth es sin duda la más
sorprendente e interesante curiosidad
en el mundo. Ella fue esclava de A.
Washington, (el padre del general
Washington) y fue la primera persona
en ponerle la ropa al bebé que,
después de varios años, condujo a
nuestros padres heroicamente a la
gloria, la victoria, y la libertad. Para
utilizar sus propias palabras al hablar
del ilustre Padre de la Patria, “ella lo
crió.” Joice Heth nació en el año 1674, y
tiene por tanto, la edad asombrosa de
161 años “.
Barnum recorría las ciudades
americanas exhibiendo a Joice Heth en
distintos lugares como tabernas,
posadas, museos, casas de ferrocarril
o salas de conciertos. La gente acudía
en masa a ver a tan peculiar anciana
que, sentada en una silla, contaba sin
prisas viejas historias sobre la vida del
querido y respetado presidente
Washington. Evidentemente Joice Heth
no era nada de todo esto. Pero
Barnum manejo esta estafa como nadie
y le sacó muchísimo dinero, hasta el
punto que muchos periódicos de la
época se hicieron eco. Incluso, en
febrero de 1836, cuando la señora
falleció, Barnum montó una autopsia
pública en Nueva York, en la que se
congregarían más de 1500 personas.
En la misma salió que en realidad tenía
80 años, y que esta no había muerto, si
no que con el dinero que había
ganado se había marchado a Europa…
“El público –sostenía– está siempre
dispuesto a que lo diviertan aunque
sepa que lo están engañando”. Ese era
su lema, sin duda, y lo llevó a cabo a
partir de este caso en muchas más
ocasiones. Poco después volvió a
triunfar con algo aun más absurdo, si
cabe: la llamada sirena de Fiji,
presentada como autentica, pero que
era, como bien sabia Barnum, el torso
de un mono unido a la cola de un
salmón por artistas japoneses.
Y luego vino otro éxito, el que abrió la
veda de lo que sería su actividad
favorita, las curiosidades de la
naturaleza humana: el General Tom
Thumb. Se trataba en realidad de su
propio sobrino de 4 años que padecía
enanismo. El tipo este le enseñó
algunos trucos, chistes y canciones y
pronto se convirtió en una estrella que
hacía las delicias del público. Llegó a
tener un éxito impresionante, tanto
que saldría de gira por todo el país y
por Europa.
En Londres, la misma reina Victoria
pidió ver al pequeño prodigio, y
Barnum se presentó con el muchacho
en el propio Palacio de Buckingham,
acto que quedaría grabado en la
memoria de todos los concurrentes
cuando el diminuto Napoleón (como
solía aparecer caracterizado el chico)
es atacado por uno de los poodles de
la Reina (“y que más placentero para la
aristocracia inglesa que ver a Napoleón
ser vapuleado por un diminuto perro”,
dijo Barnum).
En 1942 emprende otra idea
fascinante: se compra el Scudder's
American Museum, que rebautizó con
su propio nombre, “Barnum’s
American Museum”, con el que se
forró aun mas. Se trataba de un edifico
de cinco pisos en el centro de NY, y en
él se dedicó a atesorar bizarradas,
curiosidades de la naturaleza, extraños
objetos y reliquias, un cajón de sastre
donde todo estaba permitido, siempre
que fuese mentira. Hacia hasta teatros.
Y por supuesto, continuó exhibiendo
sus freaks, ejemplares humanos como
la gigante Ana Swan; Zip, el
microcéfalo; Josefina Clofullia, la mujer
barbuda; Dora Dawron un
seudohermafrodita…
En 1850 financió la gira de la cantante
sueca Jenny Lind, pagándole la friolera
de 1.000$ por noche durante 150
noches. No en vano era la soprano
más conocida de su época, y Barnum
supo como nadie publicitarla aun más,
y forrarse a cambio.
Es curioso como supo aprovecharse
hasta de la competencia: un tal H.
Bennet montó un museo con el que
pretendía copiar a Barnum, el Peale
Museum. Pero este tipo tuvo mala
suerte con algunas inversiones y se
arruinó. El propio Barnum salió en su
ayuda, a cambio de continuar con la
supuesta competencia. Sabía que de
tal confrontación surgía publicidad, y
de esta, la afluencia de público que
asistía complacido a ver ambos
espectáculos, suyos…
Después vinieron malos tiempos. Malas
inversiones, unos cuantos incendios en
el museo, litigios, deudas… pero de
todo fue más o menos saliendo con
cosas como esta: hacia 1860 organizó
una exhibición gratuita de caballos
enanos en New Jersey. Miles de
neoyorquinos cruzaron el Hudson
para ver este minúsculo show, que a
pesar de ser gratuito le reportó
enormes ganancias, porque todos los
barcos que cruzaban el río le pagaron
6 centavos por cada pasajero que iba…
Y por esa época decide entrar también
en política: se presentó a varias
elecciones por el partido republicano,
obteniendo algunos cargos locales.
Incluso dos veces fue candidato al
Congreso, sin conseguirlo.
En 1875, Barnum fue alcalde de
Bridgeport, Connecticut, durante un
año y trabajó mejorando el
abastecimiento de agua,
acondicionando el alumbrado de las
calles y endureciendo las leyes sobre el
alcohol y la prostitución. Curioso este
lado filántropo que tuvo, que se
plasmó algo después con la
construcción del Bridgeport Hospital,
fundado en 1878, y del que fue primer
presidente.
Por esta época, ya con sesenta y algo
tacos, creó el “P.T. Barnum's Grand
Traveling Museum, Menagerie, Caravan
& Hippodrome”, un circo ambulante,
zoológico y "freak show", que en 1872
fue conocido como “The Greatest Show
on Earth” (El mayor espectáculo del
mundo). Atinó y se forró de nuevo, ya
que fue el primer dueño de un circo
que transportaba su espectáculo en
tren, además de ser el primero en
comprar su propio tren. Dada la falta
de carreteras pavimentadas en los
Estados Unidos, esto resultó ser una
acertada decisión que permitió ampliar
los negocios a Barnum.
El 7 de abril de 1891, Barnum murió en
su casa mientras dormía y fue
enterrado en el Cementerio de
Mountain Grove, Connecticut,
camposanto que él mismo había
diseñado…
Una semana antes había hecho
publicar su obituario en el Evening Sun
para ver qué decían los demás
periódicos. Una vez leída las reseñas
laudatorias sobre su trayectoria,
esperó tranquilamente para entregar
su alma a la muerte.
Todo un personaje digno de recordar.
Mas info y fuentes por aquí: http://
www.revista-noticias.com.ar/comun/
nota.php?art=1917&ed=1681 , aquí:
http://www.anfrix.com/2007/06/p-t-
barnum-el-rey-de-los-mentirosos/ ,
aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/
P._T._Barnum y aquí: http://
www.toptenz.net/top-10-freak-show-
acts.php
dijo en una ocasión este señor.
Empresario, editor de un periódico,
dueño de un museo y de un circo y
creador de falsas sirenas. Y sobre todo
un showman. Hablamos de Phineas
Taylor Barnum (1810-1891), uno de los
mayores embaucadores de la historia,
un mentiroso que llenó salas de
museos y de circos con un descaro
apabullante.
Barnum nació en Bethel, Connecticut,
en 1810, en el seno de una familia de
comerciantes, y desde chiquitillo tuvo
claro que siendo honrado no se iba a
convertir en millonario, su principal y
única aspiración. Así que desde muy
joven comenzó con sus estafillas, y ya
con veinte años había montado su
primera empresa y tenía su propio
periódico, “The Herald of Freedom” (El
Heraldo de la libertad), en Danbury y
en 1829, donde la verdad de las
noticias brillaba por su ausencia.
Durante los tres años que fue editor,
sufrió varias condenas por difamación
que atribuyó a “su vehemencia juvenil”.
Barnum no dudó en describirse en
una editorial del periódico, ante estas
acusaciones, como “un valiente
abogado de la verdad, centinela de la
libertad y terror de los tiranos”. Por
una de estas movidas fue sentenciado
a pasar 60 días en prisión. Lo que le
faltaba. Su estancia en el talego le
permitió aprender lo que faltaba para
iniciar una espectacular carrera de
trapicheante.
Se trasladó a Nueva York en 1834
donde inició su carrera en el
entretenimiento, primero con un show
de variedades titulado "Barnum's
Grand Scientific and Musical Theater".
Uno de sus primeros éxitos, estafando
como siempre, fue al contratar a Joice
Heath.
Se trataba de una anciana que afirmaba
tener 161 años y que había sido la
niñera del, agárrense, futuro
presidente George Washington.
Cuando Barnum se enteró de esto vio
el cielo abierto: la fichó y comenzó a
moverla por distintas localidades del
noreste yanqui en su show. Esto es lo
que ponía en los carteles de
propaganda:
“Joice Heth es sin duda la más
sorprendente e interesante curiosidad
en el mundo. Ella fue esclava de A.
Washington, (el padre del general
Washington) y fue la primera persona
en ponerle la ropa al bebé que,
después de varios años, condujo a
nuestros padres heroicamente a la
gloria, la victoria, y la libertad. Para
utilizar sus propias palabras al hablar
del ilustre Padre de la Patria, “ella lo
crió.” Joice Heth nació en el año 1674, y
tiene por tanto, la edad asombrosa de
161 años “.
Barnum recorría las ciudades
americanas exhibiendo a Joice Heth en
distintos lugares como tabernas,
posadas, museos, casas de ferrocarril
o salas de conciertos. La gente acudía
en masa a ver a tan peculiar anciana
que, sentada en una silla, contaba sin
prisas viejas historias sobre la vida del
querido y respetado presidente
Washington. Evidentemente Joice Heth
no era nada de todo esto. Pero
Barnum manejo esta estafa como nadie
y le sacó muchísimo dinero, hasta el
punto que muchos periódicos de la
época se hicieron eco. Incluso, en
febrero de 1836, cuando la señora
falleció, Barnum montó una autopsia
pública en Nueva York, en la que se
congregarían más de 1500 personas.
En la misma salió que en realidad tenía
80 años, y que esta no había muerto, si
no que con el dinero que había
ganado se había marchado a Europa…
“El público –sostenía– está siempre
dispuesto a que lo diviertan aunque
sepa que lo están engañando”. Ese era
su lema, sin duda, y lo llevó a cabo a
partir de este caso en muchas más
ocasiones. Poco después volvió a
triunfar con algo aun más absurdo, si
cabe: la llamada sirena de Fiji,
presentada como autentica, pero que
era, como bien sabia Barnum, el torso
de un mono unido a la cola de un
salmón por artistas japoneses.
Y luego vino otro éxito, el que abrió la
veda de lo que sería su actividad
favorita, las curiosidades de la
naturaleza humana: el General Tom
Thumb. Se trataba en realidad de su
propio sobrino de 4 años que padecía
enanismo. El tipo este le enseñó
algunos trucos, chistes y canciones y
pronto se convirtió en una estrella que
hacía las delicias del público. Llegó a
tener un éxito impresionante, tanto
que saldría de gira por todo el país y
por Europa.
En Londres, la misma reina Victoria
pidió ver al pequeño prodigio, y
Barnum se presentó con el muchacho
en el propio Palacio de Buckingham,
acto que quedaría grabado en la
memoria de todos los concurrentes
cuando el diminuto Napoleón (como
solía aparecer caracterizado el chico)
es atacado por uno de los poodles de
la Reina (“y que más placentero para la
aristocracia inglesa que ver a Napoleón
ser vapuleado por un diminuto perro”,
dijo Barnum).
En 1942 emprende otra idea
fascinante: se compra el Scudder's
American Museum, que rebautizó con
su propio nombre, “Barnum’s
American Museum”, con el que se
forró aun mas. Se trataba de un edifico
de cinco pisos en el centro de NY, y en
él se dedicó a atesorar bizarradas,
curiosidades de la naturaleza, extraños
objetos y reliquias, un cajón de sastre
donde todo estaba permitido, siempre
que fuese mentira. Hacia hasta teatros.
Y por supuesto, continuó exhibiendo
sus freaks, ejemplares humanos como
la gigante Ana Swan; Zip, el
microcéfalo; Josefina Clofullia, la mujer
barbuda; Dora Dawron un
seudohermafrodita…
En 1850 financió la gira de la cantante
sueca Jenny Lind, pagándole la friolera
de 1.000$ por noche durante 150
noches. No en vano era la soprano
más conocida de su época, y Barnum
supo como nadie publicitarla aun más,
y forrarse a cambio.
Es curioso como supo aprovecharse
hasta de la competencia: un tal H.
Bennet montó un museo con el que
pretendía copiar a Barnum, el Peale
Museum. Pero este tipo tuvo mala
suerte con algunas inversiones y se
arruinó. El propio Barnum salió en su
ayuda, a cambio de continuar con la
supuesta competencia. Sabía que de
tal confrontación surgía publicidad, y
de esta, la afluencia de público que
asistía complacido a ver ambos
espectáculos, suyos…
Después vinieron malos tiempos. Malas
inversiones, unos cuantos incendios en
el museo, litigios, deudas… pero de
todo fue más o menos saliendo con
cosas como esta: hacia 1860 organizó
una exhibición gratuita de caballos
enanos en New Jersey. Miles de
neoyorquinos cruzaron el Hudson
para ver este minúsculo show, que a
pesar de ser gratuito le reportó
enormes ganancias, porque todos los
barcos que cruzaban el río le pagaron
6 centavos por cada pasajero que iba…
Y por esa época decide entrar también
en política: se presentó a varias
elecciones por el partido republicano,
obteniendo algunos cargos locales.
Incluso dos veces fue candidato al
Congreso, sin conseguirlo.
En 1875, Barnum fue alcalde de
Bridgeport, Connecticut, durante un
año y trabajó mejorando el
abastecimiento de agua,
acondicionando el alumbrado de las
calles y endureciendo las leyes sobre el
alcohol y la prostitución. Curioso este
lado filántropo que tuvo, que se
plasmó algo después con la
construcción del Bridgeport Hospital,
fundado en 1878, y del que fue primer
presidente.
Por esta época, ya con sesenta y algo
tacos, creó el “P.T. Barnum's Grand
Traveling Museum, Menagerie, Caravan
& Hippodrome”, un circo ambulante,
zoológico y "freak show", que en 1872
fue conocido como “The Greatest Show
on Earth” (El mayor espectáculo del
mundo). Atinó y se forró de nuevo, ya
que fue el primer dueño de un circo
que transportaba su espectáculo en
tren, además de ser el primero en
comprar su propio tren. Dada la falta
de carreteras pavimentadas en los
Estados Unidos, esto resultó ser una
acertada decisión que permitió ampliar
los negocios a Barnum.
El 7 de abril de 1891, Barnum murió en
su casa mientras dormía y fue
enterrado en el Cementerio de
Mountain Grove, Connecticut,
camposanto que él mismo había
diseñado…
Una semana antes había hecho
publicar su obituario en el Evening Sun
para ver qué decían los demás
periódicos. Una vez leída las reseñas
laudatorias sobre su trayectoria,
esperó tranquilamente para entregar
su alma a la muerte.
Todo un personaje digno de recordar.
Mas info y fuentes por aquí: http://
www.revista-noticias.com.ar/comun/
nota.php?art=1917&ed=1681 , aquí:
http://www.anfrix.com/2007/06/p-t-
barnum-el-rey-de-los-mentirosos/ ,
aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/
P._T._Barnum y aquí: http://
www.toptenz.net/top-10-freak-show-
acts.php
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