19/11/12

MARIO VARGAS LLOSA.- EL SUEÑO DEL CELTA

"A diferencia de los animales, que sólo
matan para alimentarse o defenderse,
el hombre mata también por codicia,
por celos, por envidia, por apetito de
poder, por fanatismo, prejuicio,
racismo, estupidez o una inclinación
irracional de su ser a destruir y hacer
daño a los otros. Eso es el mal. Su
origen es controvertido y sus
manifestaciones en la vida privada y
pública de sociedades y naciones son
infinitas. Los creyentes presumen que
nació con el pecado original, aquella
culpa y castigo con que se inicia la vida
en el paraíso terrenal. Los no creyentes
lo llaman la pulsión o instinto tanático,
atracción por la muerte que se
disputaría con el eros, el amor a la
vida, el alma de los seres humanos. En
todo caso, sea cual fuere su fuente, el
mal siempre ha estado ahí, irredimible,
indiferente al progreso material y
científico, incansable en la civilización y
en la barbarie, sembrando dolor,
frustración, odio y muerte a lo largo de
la historia."