13/5/12

GATTACA (ANDREW NICCOL, 1997)

En un panorama cinematográfico en el
que los efectos especiales parecen ser
argumento suficiente para una película
y los buenos guiones brillan por su
ausencia Gattaca aparece como un
pequeño oasis de buen cine
completamente ignorado por el gran
público.
Un vestuario y una fotografía cuidada
suplen una carencia de efectos
digitales, ausentes no por la
austeridad de ...los medios, sino por
un manifiesto deseo del director que
delega en un inconmensurable Idziak
la tarea de hacer de la película un
ejercicio estético de primer orden.
El planteamiento de Gattaca es una
vuelta a los esquemas básicos de la
Ciencia-Ficción. La película recoge un
tema de interés en el mundo que
vivimos y lo traslada a un futuro
hipotético con el fin de poner de
manifiesto los diferentes aspectos del
objeto de debate: la manipulación
genética.
En un futuro no muy lejano los seres
humanos son creados a partir del
genoma de sus padres, que es
seleccionado con el fin de obtener lo
mejor de cada uno de ellos.
No es una eugenesia absoluta como la
del "Mundo Feliz" de Huxley; los niños
del mundo de Gattaca son auténticos
hijos de sus padres. Sin embargo han
sido manipulados para eliminar
cualquier posible rastro de
imperfección, como podrían ser la
miopía, la calvicie, el alcoholismo, el
cáncer o, incluso, la violencia. La
película nos muestra una sociedad
aséptica y ordenada donde la
contaminación ha desaparecido, las
energías son renovables y no hay
motivo para suponer violencia o
delincuencia. Nos encontramos en la
antesala de un mundo aparentemente
perfecto. Pero esta perfección ha sido
obtenida a costa de cualquier vestigio
de humanidad. Los personajes de
Gattaca son fríos; sus relaciones,
asépticas...
El protagonista, Vincent, es un
individuo que decide luchar por un
sueño. Desde que era niño ha soñado
con alcanzar las estrellas
Por eso su objetivo es entrar en
Gattaca, la base desde la que se lanzan
los cohetes que viajan a otros planetas
con el fin de investigarlos. Pero Vincent
es un "Hijo de Dios", por lo que su
sueño está por encima de sus
posibilidades.
Con el fin de superar esta situación
Vincent debe unir su vida a la de otra
persona: Gerome. Gerome es
genéticamente perfecto pero que ha
caído en desgracia. Un accidente lo
encadena a una silla de ruedas. De
esta forma surge entre ambos una
extraña simbiosis. Vincent cuida de
Gerome y lo mantiene en el alto nivel
de vida al que se ha acostumbrado. A
cambio, Gerome le presta su cuerpo:
restos de pelo, análisis de orina y de
sangre que permiten a Vincent luchar
por alcanzar las estrellas.
Todo esto que nos parece tan lejano
no lo es tanto. La investigación del
genoma humano, recientemente
catalogado al completo, es la puerta
que abre la cura a una gran cantidad
de enfermedades, pero que permite
también investigar de forma
inquietante nuestro interior.
Hace ya algunos años que el Reino
Unido prohibió la utilización de análisis
genéticos a la hora de contratar
seguros de vida o de enfermedad, y sin
embargo, el hecho de que se haya
tenido que prohibir muestra lo cerca
que estamos de que sea una realidad.
Y, sin embargo, si podemos evitar que
nuestros hijos sufran hemofilia, cáncer
o miopía, ¿por qué no hacerlo? El
hombre ha luchado siempre en contra
de la enfermedad, buscando una cura
para sus males. ¿Dónde está,
entonces, el límite?
Los hombres y mujeres de Gattaca son
más sanos, más fuertes, viven mejor. La
película trata el tema sin emitir ningún
juicio, simplemente mostrando las
posibilidades que ofrece la ciencia. No
cae en la tentación fácil de criticar los
avances negando las ventajas de
cualquier posible progreso. Gattaca se
limita a mostrar, dejando todo juicio en
manos del espectador.
Vincent se ha convertido en lo que se
llama un "Escalón prestado"
En el mundo de Gattaca uno no puede
escapar a sus genes. Por supuesto, la
marginación es ilegal (se denomina
genomismo) pero un análisis de
substancias orgánicas (no siempre
legal) es la llave final que abre o cierra
las puertas al futuro de cada uno. De
forma un tanto irónica, en el mundo
de Gattaca el hombre es marginado, de
forma perfectamente racional, por la
propia ciencia.
En este orden de cosas la casta más
marginal del sistema es aquella
formada por quienes han sido
concebidos de forma natural. En un
mundo de hombres y mujeres casi
perfectos, estos seres, conocidos como
"Hijos de Dios", son relegados a las
tareas inferiores a causa de sus
imperfecciones.
Independientemente de todo esto, la
estética que rodea la película es
sorprendente desde el momento en el
que el futuro parece ser un paso atrás.
En un futuro donde la violencia ha
sido erradicada y el hombre es creado
a imagen de sus deseos, los trajes, los
coches... todo parece recordar la
estética de las películas y series de
Ciencia-Ficción de los años cuarenta.
He nombrado al principio a Asimov, y
no ha sido de forma casual. La estética
de la película recuerda sus mejores
relatos y casi sorprende no
encontrarnos con alguno de los robots
que pueblan sus sagas.
Los automóviles no son las máquinas
futuristas que imaginamos hoy en día,
sino unos modelos que a nuestros
ojos parecen sacados de un museo y
cuya única innovación respecto a los
coches de los años cuarenta es el
sonido eléctrico de los motores. Los
personajes visten con elegantes trajes
por la calle (no es raro ver a hombres
llevando sombrero) y en sus casas
llevan chalecos y pantalones de pinzas.
La misma cocina de la casa de Vincent
niño parece sacada de un anuncio de
aspiradoras de época
El futuro de Gattaca se nos hace
ingenuo. La misma Gattaca con sus
cohetes que parten camino de las
estrellas doce veces al día nos
recuerda a las ilustraciones de portada
de revistas tales como "Amazing
stories" o "Astrounding".
Sin embargo el tema sobre el que se
argumenta la película resultaría
incongruente en un relato de Asimov,
pues la investigación genética no
comenzó a resultar inquietante hasta
mediados de los setenta. Igualmente
incongruentes son los ordenadores de
las mesas de trabajo, que sustituyen a
la supercomputadora MultiVac de los
relatos de Asimov.
Y sin embargo su influjo estético está
presente de forma ineludible. El
mundo de Gattaca es el sueño hecho
realidad de un niño que creció leyendo
revistas baratas (las llamadas pulp). No
es, sin embargo, un sueño
ingenuo.